¿Cómo afecta el EyD?
Efectos EyD
Según ONUSIDA, los efectos del estigma y la discriminación en las personas que viven con VIH o las poblaciones más vulnerables a infectarse por el virus son:
- Aumento del riesgo de adquirir el VIH y desarrollar el SIDA.
- Sentimientos de vergüenza que impiden a la persona acceder fácilmente a la prueba diagnóstica de VIH.
- Poca adherencia al tratamiento del VIH.
- Aumento del riesgo de sufrir violencia y marginación.
- Menor acceso a la educación, el empleo y la justicia.
- Afectación del bienestar emocional y la salud mental de las PVVS.
- Estigma interno que genera en las personas una imagen negativa de sí mismas. Podrían temer que se les discrimine o juzgue negativamente si se sabe que tienen el VIH.
¿Qué es el estigma Interno o “interiorización del estigma”?
Es cuando una persona absorbe las ideas negativas y los estereotipos sobre las personas con el VIH y comienza a aplicarlos a sí misma. El estigma interiorizado del VIH puede producir sentimientos de vergüenza, temor a que se sepa, aislamiento y desesperación. Estos sentimientos pueden llevar a la persona a no hacerse la prueba ni recibir tratamiento para el VIH.
“Al investigar por el estigma interno, es evidente que las PVVS, en su mayoría, tienen sentimientos de vergüenza, culpa, impotencia y soledad, entre otros, lo que se relaciona con la presencia de actitudes como evitar tener una relación afectiva, evitar tener relaciones sexuales, no tener hijos, el aislamiento de la familia o amigos y la terminación de las relaciones afectivas” (Ministerio de Salud, 2022). vergüenza, temor a que se sepa, aislamiento y desesperación. Estos sentimientos pueden llevar a la persona a no hacerse la prueba ni recibir tratamiento para el VIH.
Otros tipos de discriminación
El estigma y discriminación por el VIH/SIDA se relaciona en muchos casos con expresiones estigmatizantes y discriminatorias, como la homofobia, la bifobia, transfobia, el racismo, la violencia de género y contra la mujer, la violencia contra personas con discapacidad, menores de edad, entre otras.
A continuación, te explicáremos algunas de estas:
Según Amnistía Internacional (Alonso, 2024), estas expresiones se fundamentan en el rechazo, la discriminación y el odio hacia las personas por su orientación sexual o su identidad de género. Homofobia, en el caso de las personas homosexuales, esto es, quienes se sienten atraídas por personas de su mismo sexo. Bifobia, en el caso de las personas bisexuales, es decir, quienes se sienten atraídas por personas de ambos sexos. Y transfobia, en el caso de las personas transgénero, esto es, quienes no se identifican con el sexo que se les asignó al nacer.
“Detrás del odio o rechazo a las personas homosexuales, bisexuales y transgénero están los estereotipos y prejuicios, algo que se construye socialmente. Los discursos de odio inciden en la perpetuación de actitudes contra la comunidad LGBTI” (Alonso, 2024). Además, contribuyen a coartar la libertad de las personas, a generar problemas de autoestima y ansiedad, y a aumentar las posibilidades de depresión y suicidio.
Estamos hablando de un tipo de discriminación que se produce cuando una persona o grupo siente odio hacia alguien por tener características o cualidades distintas, como el color de piel, el idioma o el lugar de nacimiento.
Como lo señala ACNUR, “Una de las causas más comunes de las actitudes racistas puede encontrarse en el miedo a lo diferente o a las personas que vienen de otros países, por desconocimiento o falta de información al respecto” (¿Qué es el racismo y qué tipos de racismo hay?, 2023).
Violencia de género
El Ministerio de Justicia la define como la violencia que se ejerce contra la mujer y la población LGBTI. Se le llama así porque parte de las relaciones de género dominantes de una sociedad, como resultado histórico del desequilibrio de poder. Dado que en nuestra sociedad el dominio es masculino, esta violencia se dirige en contra de las mujeres o de las personas con identidad de género diversa (lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas e intersexuales) para mantener la subordinación.
“Si bien todas las personas pueden ser víctimas de violencia sexual y de género, el riesgo es aún mayor para las mujeres y las niñas. De hecho, se estima que una de cada tres mujeres sufrirá violencia física o sexual en el transcurso de su vida”, señala ACNUR (Violencia de género, s.f.). Profamilia agrega: “También puede ocurrir contra hombres que se salen del rol masculino culturalmente aceptado, por ejemplo en casos de violencia homofóbica o por conductas consideradas ‘femeninas’, como llorar o expresar sus sentimientos” (Tipos de violencia, s.f.).
La violencia de género puede ser de tipo sexual, físico, por negligencia, psicológico y económico. Además, puede darse tanto en el espacio público como en la esfera privada. Las amenazas, la coerción, la manipulación, la violencia de pareja, la violencia sexual, el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina y los supuestos crímenes de honor son, también, formas de violencia de género.
Violencia contra la mujer
La Asamblea General de las Naciones Unidas (Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, 1993) la define como todo acto violento basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer. También se consideran las amenazas, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, ya sean en privado o en público. La violencia de género constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se produzca.
En la violencia contra las mujeres, las agresiones van más allá de la denominada violencia visible, esto es, de lesiones físicas y psicológicas. “La violencia invisible se refiere a la violencia estructural que implica inequidad en el ámbito político, social y económico, y a la violencia cultural constituida por los discursos que justifican el trato desigual. Estos tres componentes de la violencia se retroalimentan entre ellos, perpetuando la discriminación, la desigualdad y la violencia. Por tanto, con cada golpe a una mujer se da prevalencia a un patrón social de exclusión y este se reproduce a futuro” (Romero & Forero, s.f.).
Tipos de daño
Debes tener en cuenta que la violencia contra la mujer puede generar daños diversos en la víctima. A continuación, encuentras algunos tomados de la Cartilla Género del Ministerio de Justicia y del Derecho (Romero & Forero, s.f.):
1.Daño psicológico: Lo generan acciones u omisiones que buscan degradar o controlar los comportamientos, las creencias y las decisiones de otras personas. Se da por medio de intimidación, manipulación, amenaza, directa o indirecta, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que dañe la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.
2.Daño o sufrimiento físico: Riesgo o daño de la integridad corporal de una persona.
3.Daño o sufrimiento sexual: Es producido por la acción consistente que obliga a una persona a mantener contacto sexualizado, físico o verbal, o a participar en otras interacciones sexuales. Se puede generar por el uso de fuerza, intimidación, coerción, chantaje, soborno, manipulación, amenaza o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal. También, se considera daño o sufrimiento sexual que la persona agresora obligue a la agredida a realizar alguno de estos actos con otros.
4.Daño patrimonial: Pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o económicos destinados a satisfacer las necesidades de la mujer.
Clasificación de la violencia contra la mujer
Debes tener en cuenta que la violencia contra la mujer puede generar daños diversos en la víctima. A continuación, encuentras algunos tomados de la Cartilla Género del Ministerio de Justicia y del Derecho (Romero & Forero, s.f.):
1.Daño psicológico: Lo generan acciones u omisiones que buscan degradar o controlar los comportamientos, las creencias y las decisiones de otras personas. Se da por medio de intimidación, manipulación, amenaza, directa o indirecta, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que dañe la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.
2.Daño o sufrimiento físico: Riesgo o daño de la integridad corporal de una persona.
3.Daño o sufrimiento sexual: Es producido por la acción consistente que obliga a una persona a mantener contacto sexualizado, físico o verbal, o a participar en otras interacciones sexuales. Se puede generar por el uso de fuerza, intimidación, coerción, chantaje, soborno, manipulación, amenaza o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal. También, se considera daño o sufrimiento sexual que la persona agresora obligue a la agredida a realizar alguno de estos actos con otros.
4.Daño patrimonial: Pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o económicos destinados a satisfacer las necesidades de la mujer.
a. Violencia psicológica
Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica. Puede darse por negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas. Lleva a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.
Es el tipo de violencia más difícil de identificar. Se le llama violencia invisible o silenciosa y en algunos casos puede darse antes de cualquier otra. Esta se encuentra presente en todos los tipos de violencia.
b. Violencia sexual
Este tipo de violencia se da por actos que obligan a una mujer a tener relaciones sexuales u otro tipo de contacto o acto sexual sin su consentimiento, con el uso de la fuerza, el chantaje, la intimidación, la coerción, el soborno, la amenaza o cualquier otro medio que anula la voluntad. Con frecuencia sucede en el entorno familiar o de relacionamiento cercano. No debe descartarse que haya sucedido, solo porque no haya huellas físicas de que así fue.
No necesariamente implica penetración, puede darse en otros actos: la coerción para que la persona se desnude, el tocamiento, el exhibicionismo, el forzar a ver material pornográfico, los mensajes por correo o por teléfono (u otras formas de comunicación), los gestos, las observaciones y las palabras obscenas, los insultos sexistas, el acoso, las proposiciones sexuales indeseadas y el voyerismo, entre otros.
c. Violencia física
Puede involucrar golpes, ahorcamiento, empujones, ataques con armas, objetos, ácidos u otros líquidos, bofetadas, puñetazos, patadas y quemaduras. No necesariamente debe dejar huellas para que se entienda como ese tipo de violencia.
¿Qué es el feminicidio?
En la mayoría de casos, la violencia física puede llevar a la muerte de la víctima. Este hecho es llamado feminicidio, un crimen de odio contra las mujeres que desencadena la muerte de una mujer como resultado de violencias sistemáticas en su contra. La Ley 1761 de 2015, en memoria de Rosa Elvira Cely, señala que es feminicidio cuando se causa la muerte a una mujer por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género, así, se cobija a personas que nacieron con sexo masculino pero se identificaron así mismas como mujeres. Deben ser consideradas como feminicidios las muertes violentas de mujeres fundadas en una cultura de violencia y discriminación por razones de género.
d. Violencia económica o patrimonial
Puede ser el abuso económico, el chantaje patrimonial, los castigos monetarios, la prohibición de trabajar, la disposición del salario de la víctima, la pérdida o sustracción de elementos, la venta unilateral de bienes de la pareja o destinados a satisfacer las necesidades de la mujer, el daño sobre los elementos de trabajo de la mujer, la inasistencia alimentaria, el daño o sustracción de documentos personales, entre otros. En el marco del conflicto armado, también configura violencia económica el que una mujer se vea forzada a abandonar su tierra y demás propiedades, o que sea despojada de ellas.
¿Cómo se puede detectar la violencia de género?
Aunque cada caso es diferente, existen algunos rasgos comunes que te pueden ayudar a identificar casos de violencia de género y que pueden darse cuando la pareja o expareja de una mujer:
- Amenaza con hacerle daño a ella o a alguien de su familia.
- Desprecia lo que siente su víctima.
Ridiculiza a las mujeres. - No deja que tenga un trabajo ni que gane dinero, ello para negarle independencia económica.
- La humilla o insulta tanto en privado como delante de más personas.
- La ha agredido físicamente.
- La aísla de la familia o de sus amigos.
- La ha forzado a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad.
- Mantiene el control sobre el dinero.
- Toma decisiones que la afectan.
- Amenaza con quedarse con los hijos, cuando la mujer manifiesta que quiere la separación, el divorcio o romper la relación.
- Controla su manera de vestir.
- No le permite a ella expresar libremente sus opiniones.
- Revisa su teléfono móvil y sus redes sociales.
- Muestra celos frecuentemente.
- Se ha alejado del círculo de amistades de ella porque “no le caen bien”.
¿Cómo puedes previr la violencia de género y contra las mujeres y las niñas?
Poner fin a la violencia contra las mujeres es asunto de todas y todos. Por ello, necesitamos poder identificar estrategias para erradicar este flagelo. Tanto la OPS como ONUMUJER han generado propuestas para su prevención.
El marco RESPETO de la OPS proporciona un paquete técnico que puede serte muy útil. Cuenta con siete estrategias y enfoques basados en evidencia con el mejor potencial para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, a saber:
R–elaciones con habilidades fortalecidas.
E–mpoderamiento de la mujer.
S–ervicios garantizados.
P–obreza reducida.
E–ntornos seguros.
T–rabajo de prevención del abuso de niños, niñas y adolescentes.
O–btención de un cambio en las actitudes, las creencias y las normas.
Asimismo, ONUMUJER (Actúa: 10 maneras para contribuir a erradicar la violencia contra las mujeres, 2023) ha sistematizado algunas maneras para lograrlo:
1. Escucha y cree a las sobrevivientes
Cuando una mujer te comparte su historia de violencia, está dando el primer paso para romper el ciclo de maltrato. Debemos garantizarle el espacio seguro que necesita para hablar y ser escuchada.
Es importante recordar que ante casos de violencia sexual, la sobriedad, la vestimenta y la sexualidad de la víctima son irrelevantes. El autor es el único responsable de la agresión y debe asumir la responsabilidad por sí solo.
2. Enseña a la próxima generación y aprende de ella
El ejemplo que damos a la generación más joven determina cómo esta piensa sobre el género, el respeto y los derechos humanos. Inicia conversaciones sobre los roles de género a una edad temprana y cuestiona los rasgos y las características tradicionales asignadas a hombres y mujeres. Señala los estereotipos a los que niñas y niños se enfrentan, ya sea en los medios de comunicación, en la calle o en la escuela, y hazles saber que no hay nada malo en ser diferente. Fomenta una cultura de aceptación.
Protesta contra la culpabilización de la víctima y haz frente a la idea de que las mujeres deben evitar situaciones que se perciban como “peligrosas” según los estándares tradicionales.
3. Exige respuestas y servicios adecuados para su propósito
Los servicios para las sobrevivientes son servicios esenciales. Esto significa que para las sobrevivientes de la violencia de género debe haber refugios, líneas de atención telefónica, asesoramiento y todo el apoyo que necesiten.
4. Comprende qué es el consentimiento
El consentimiento convencido es imprescindible, en todo momento. En lugar de oír un “no”, asegúrate de oír un “sí” activo que haya sido expresado por todas las personas involucradas. Integra el consentimiento convencido en tu vida y habla de él.
Frases como “se lo estaba buscando” o “los hombres son así” intentan desdibujar los límites del consentimiento sexual, culpabilizar a las víctimas y exculpar a los agresores del delito.
5. Conoce los indicios del maltrato y aprende cómo puedes ayudar
Hay muchas formas de maltrato y todas ellas pueden dejar secuelas físicas y emocionales graves. Identificar los indicios de maltrato puede salvar vidas o establecer acciones de acompañamiento, consejería y atención a tiempo.
6. Inicia una conversación
La violencia contra las mujeres y las niñas constituye una violación de los derechos humanos que ha sido perpetuada durante décadas. Es omnipresente, pero no es inevitable, a menos que permanezcamos en silencio.
Demuestra tu solidaridad con las sobrevivientes y tu postura en la lucha por los derechos de las mujeres.
7. Demuestra tu oposición a la cultura de la violación
La cultura de la violación se da en entornos sociales que permiten que se normalice y justifique la violencia sexual. En estos entornos, se alimenta de las persistentes desigualdades de género y las actitudes sobre el género y la sexualidad. Poner nombre a la cultura de la violación es el primer paso para desterrarla.
Cada día tienes la oportunidad de examinar tus comportamientos y creencias en busca de los sesgos que permiten que siga existiendo la cultura de la violación. Piensa en cómo defines la masculinidad y la feminidad, y cómo influyen tus propios prejuicios y estereotipos.
Desde nuestra actitud acerca de las identidades de género hasta las políticas que apoyamos en nuestras comunidades, todos podemos tomar medidas para luchar contra la cultura de la violación.
8. Sé responsable y exige responsabilidades a los demás
“La violencia puede adoptar muchas formas, incluido el acoso sexual en el lugar de trabajo y en los espacios públicos. Pronúnciate contra ciertos comportamientos: silbidos, comentarios sexuales inapropiados y chistes sexistas nunca son aceptables.
Promueve un ambiente más seguro retando a tus compañeras y compañeros a reflexionar sobre su propio comportamiento y manifestándote cuando alguien se pase de la raya, o pidiendo ayuda a otras personas si sientes algún temor.
Como siempre, escucha a las sobrevivientes y asegúrate de que tengan el apoyo que necesitan” (Actúa: 10 maneras para contribuir a erradicar la violencia contra las mujeres, 2023).
Violencia sexual contra menores de edad
La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes es una violación a los Derechos Humanos que los afecta de manera directa a ellos y a sus familias y comunidades. Genera repercusiones sobre su desarrollo físico e integral (Blanco et al., 2023)
La Ley 1146 de 2007 establece que “la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes comprende todo acto o comportamiento de tipo sexual ejercido sobre ellos, utilizando la fuerza o cualquier forma de coerción física, psicológica o emocional, aprovechando sus condiciones de indefensión, desigualdad y las relaciones de poder existentes entre víctima y agresor”.
Tipos de violencia sexual a menores de edad
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) señala que la violencia sexual se presenta de muchas formas, todas con graves consecuencias. Es importante que sepas reconocer sus diferentes manifestaciones (Violencia sexual, s.f.):
- Abuso sexual: El niño, niña o adolescente es tocado, acariciado o besado indebidamente. Implica que alguien se aprovechó de la edad, condición de discapacidad o incapacidad preexistente.
- Violación o asalto sexual: Acceso carnal violento. El victimario utiliza la violencia física o la amenaza.
- Explotación sexual: El niño, niña o adolescente es usado con fines sexuales por otra persona. La víctima o un tercero reciben un pago en dinero o especie.
- Trata con fines de explotación sexual: El niño, niña o adolescente es desarraigado del lugar donde vive y explotado sexualmente.
- Violencia sexual en conflicto armado: Actos de violencia sexual que se cometen contra niños, niñas y adolescentes en el marco del conflicto armado.
¿Cómo puedes saber cuándo un niño es víctima de Abuso Sexual?
Los niños víctimas de este tipo de violencia generalmente presentan este tipo de comportamientos:
- Pesadillas y problemas de sueño.
- Desórdenes alimentarios.
- Ideas e intentos suicidas.
- Cambios en el rendimiento escolar.
- Alteraciones del lenguaje y la motricidad.
- Aislamiento.
- Agresividad.
- Miedo generalizado o ante la presencia de determinadas personas.
- Dificultad para expresar sentimientos.
- Conocimiento y términos sexuales inapropiados para la edad.
¿Cómo puedes prevenir el abuso sexual infantil?
Es esencial promover que los niños, niñas y adolescentes conozcan su cuerpo, en sus distintas partes, incluyendo los genitales; y que sepan nombrarlas de manera adecuada. Les ayudará a distinguir los tipos de caricias, las emociones y sentimientos que provocan: vergüenza, alegría, angustia, temor, agrado, desagrado y placer. En la medida que reconozcan aquellas acciones que son placenteras, podrán evitar las que les generan displacer.
También deben reconocer la diferencia entre los secretos “buenos” (que producen alegría y se guardan para darle una sorpresa a alguien o agradarle) y los “malos” (que causan malestar, inquietud, miedo o culpa, y no se deben guardar).
Brindarles seguridad en sí mismos, en sí mismas, y animarles a decir no cuando algo les desagrade, les genere malestar y no lo deseen, son medidas para evitar situaciones que los puedan exponer a la violencia.
UNICEF indica que es importante que los niños, niñas y adolescentes sepan de sus derechos y del desarrollo de sus habilidades para que ellos mismos y ellas mismas puedan hacerlos valer. Ello permite que tomen decisiones responsables frente a su salud sexual y su bienestar general, según su nivel de madurez y las capacidades (Prevención del abuso sexual infantil, s.f.).
UNICEF agrega que la comunicación es otro elemento central para lo que tiene que ver con la sexualidad y con la cotidianidad del niño y la niña. Es necesario trabajar en crear un clima de confianza para aclarar sus preocupaciones sin temor a represalias y hacerles saber que pueden recurrir a personas de confianza (madres, padres, otros familiares, docentes, personal médico, trabajadores sociales, entre otros) en caso de que lo necesiten. Esto los prepara para pedir ayuda (Prevención del abuso sexual infantil, s.f.).
Acá algunas recomendaciones:
- Habla con claridad a los niños acerca de los riesgos que los rodean.
- Conversa con tus hijos y bríndales confianza.
- Debes estar pendiente de las salidas al parque o a la casa de amigos.
- Los niños deben conocer los teléfonos de las personas de confianza.
- Enséñale a tu hijo que existen partes del cuerpo íntimas y fortalece su autoestima.
- No envíes a tus hijos a hacer mandados solos.
- Enséñale a tu hijo la diferencia entre secretos malos y buenos.
- Supervisa los sitios web que visitan tus hijos.
- Enséñales a tus hijos a no aceptar “regalos” a cambio de favores.
¿Dónde puedes buscar ayuda?
Todos los casos de abuso sexual infantil deben ser denunciados, es responsabilidad de todos y todas.
- A la línea de atención del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: 141.
- A la Unidad de Delitos Sexuales.
- A la Fiscalía.
- A las comisarías de familia.
- A las estaciones de policía.
- A las clínicas y hospitales.
Violencia sexual en personas con discapacidad
- Indica Profamilia que las personas con discapacidad son víctima de distintas formas de discriminación en el ejercicio de estos derechos. Por ejemplo, se niega su sexualidad, se las infantiliza y se las humilla o rechaza por sus cuerpos. También se estigmatiza su sexualidad o sus deseos de maternidad o paternidad (Prevención y Abordaje de la Violencia Sexual en Personas con Discapacidad desde un Enfoque de Determinantes Sociales, s.f.).
Estas circunstancias las expone a diversos riesgos de salud, debido a factores como: - Ausencia de servicios de salud sexual y reproductiva.
- Falta de información sobre sexualidad, salud sexual y salud reproductiva.
- Falta de educación sexual accesible.
- Precariedad en atención a la gestación, el parto o el puerperio.
- Falta de prevalencia de infecciones de transmisión sexual y VIH, el cáncer de cérvix y cáncer de próstata o testículos.
- Falta de información sobre situaciones de violencia sexual.
La Resolución 1904 de 2017 establece como derecho el de las personas con discapacidad a una vida libre de violencias.
La evidencia señala que las personas con discapacidad, en especial intelectual y psicosocial, están sujetas a altos índices de esterilización no consentida. Por medio del consentimiento informado sustituto, la interdicción judicial y la toma de decisiones sin tener en cuenta a la persona con discapacidad, el marco legal colombiano ha permitido procedimientos médicos invasivos, como la esterilización definitiva, sin consentimiento personal e informado de estas personas. Ello ha motivado a que comités de derecho internacional hayan manifestado la necesidad de abolir cualquier práctica de esterilización no consentida en personas con discapacidad (Prevención y Abordaje de la Violencia Sexual en Personas con Discapacidad desde un Enfoque de Determinantes Sociales, s.f.).
Lives
Es un enfoque de la OMS para el apoyo de primera línea para la atención y el acompañamiento a violencias basadas en género en la atención y tratamiento del VIH.
Es un enfoque de asesoramiento empático, práctico y centrado en el sobreviviente, que, respetando su privacidad, responde a las necesidades emocionales, físicas, de seguridad y apoyo, de la persona que lo requiere. Este enfoque parte de que toda persona (independiente de su sexo, género, orientación sexual, condición socioeconómica, raza y capacidad) tiene derecho a autodeterminarse, a una vida libre de violencias, al más alto nivel posible de salud, a información, a no ser discriminada, a la privacidad y a la confidencialidad.
La violencia y el VIH son epidemias que se refuerzan mutuamente. En el mundo, una de cada tres mujeres experimenta alguna forma de violencia basada en género a lo largo de su vida. Entre ellas se cuenta a quienes han sido golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o abusadas a lo largo de sus vidas. Las mujeres que viven con VIH tienen un mayor riesgo de experimentar estas violencias.
En cuanto a la vulnerabilidad para infectarse por el VIH, existe una mayor probabilidad de que las mujeres que experimentan violencias basadas en género o violencia de pareja adquieran el VIH. Su posibilidad de agenciar su salud sexual en clave de prevención y cuidado se hace más difícil.
La violencia de pareja y las violencias basadas en género se asocian con un menor uso de TAR y menor adherencia al medicamento de quien la sufre, dificultad para alcanzar la supresión viral y mayor incidencia de infecciones oportunistas. Por eso es clave atender y reducir la existencia de estas violencias, pues son factores de aumento de vulnerabilidad. Estas violencias hacen más complicada la labor de respuesta y de control de la epidemia por VIH.
¿Qué debemos hacer?
Atender las violencias basadas en género (GBV) y la violencia de pareja (IPV) como estrategia para mitigar su efecto en la atención y tratamiento del VIH.
¿Cómo?
Haciendo indagaciones sobre violencia basada en género, violencia de pareja y relacionadas, entre quienes se acercan a servicios relacionados con salud sexual y VIH.
a.Te recomendamos preguntar a quienes se presentan para servicios específicos si han experimentado violencia o miedo a sufrirla.
b.Te proponemos preguntar a las personas que posiblemente están experimentando situaciones de violencia basada en género, violencia de pareja y relacionadas.
¿Qué requisitos se necesitan para brindar acompañamiento bajo la lógica de Lives?
a.Los equipos de atención y sus profesionales y técnicos deben estar capacitados en cómo preguntar y brindar apoyo de primera línea (LIVES). Esta capacitación puede solicitarse con la dirección de sanidad.
b.Debe existir un protocolo o procedimiento de operación estándar.
c.Debe asegurarse la privacidad y la confidencialidad.
d.Debe existir un sistema para derivación de víctimas de GBV/IPV implementado.